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Del autoconsumo a la producción nacional (Fuente: LEVANTE 17/05/12)

Jue, 17/05/2012 - 11:00

"Apto para celíacos". Comenzaron fabricando productos sin gluten en casa para alimentar a sus hijas enfermas. Seis años después, una familia de Vallada ha constituido una exitosa empresa que distribuye bollería para "intolerantes" a diversos puntos de España. Ap-Cel da trabajo a seis personas y no nota la crisis.   

Ap-Cel nació en un hogar de Vallada y hoy es un referente en la distribución sin gluten

   Hay ocasiones en que las ideas emprendedoras nacen sin buscarlas. Cuando Iván Tortosa comenzó a fabricar pan sin gluten en su casa de Vallada no perseguía objetivos comerciales, sino el simple reto de poder alimentar sin peligro a sus dos hijas celíacas. Seis años después, la cosa se le ha ido de las manos. Acaba de abrir una nave industrial que, con sus productos, da de comer a celíacos de toda España. La inesperada aventura empresarial, transformada en fructífero negocio, comenzó cuando a su hija mayor le detectaron una enfermedad. "Íbamos buscando productos como locos, de aquí para allá, y desplazarse era muy caro...".

   Así fue como, él y su mujer, comenzaron a fabricar pan y galletas sin gluten. El boca a oreja terminó haciendo el resto. "Un primo mío también tiene una hija intolerante. Poco a poco se corrió la voz y comenzaron a hacernos más pedidos". En lugar de rechazarlos, la familia Tortosa le echó coraje y se atrevió elaborando nuevos productos, todos ellos artesanales -"nada de bollería industrial", resalta Iván-, utilizando un horno que tienen en casa. Hasta que llegó un punto en que los pedidos empezaron a desbordarles: él compaginaba el imprevisto oficio de panadero con otro trabajo. El siguiente paso fue montar un local, acondicionarlo y fundar, de manera regular, una pequeña empresa. Ahora, Ap-Cel desarrolla su actividad en una fábrica ubicada en el polígono de Vallada, y da empleo a un total de seis trabajadores. La mercantil cuenta con puntos fijos de distribución en Castellón, Cartagena, Madrid o Barcelona y mantiene una línea de productos de alta calidad, sello que diferencia a la marca de otras, según Tortosa. "Tratamos como nadie el pan, lo cuidamos mucho", añade.

   El propietario defiende la postura de que los artículos sin gluten deben comercializarse únicamente en tiendas especializadas, como herboristerías, y no en panaderías, dado que son productos dietéticos. "Creo que llevarlos a comercios normales es perjudicial: los alimentos pueden contaminarse. Sandiad recomienda no mezclar dos tipos de harina diferentes", sostiene. Ap-Cel ya comercializa un total de 50 tipos de alimentos (entre ellos, pizzas, donuts, empanadillas...) no sólo destinados a celíacos, sino también a diabéticos e intolerantes a la lactosa, otro nicho de mercado poco explotado por ahora.

   "Todo se consume el mismo día"

   Las peculiaridades de la materia elaborada hacen que la producción se consuma en su totalidad el mismo día en que se confecciona. "La nave cierra a las dos de la tarde la producción, a las seis todos los artículos están en las tiendas y a las ocho ya se han terminado. No se desperdicia nada". Tortosa resalta que "todo lo que entra es sin gluten y sale sin gluten" en la fábrica. La harina es seis veces más cara que la normal y requiere un tratamiento especial, de ahí que la firma opte por producir de acuerdo a la demanda exacta del producto.

   De momento, la fórmula funciona. Lejos de notar la crisis, la empresa no deja de crecer y obtener beneficios. "El sector de la alimentación se mantiene, y lo que es nuestro subsector, va bastante bien. No dejamos de crecer mes a mes, algo que hoy en día es casi imposible". Ya sabe, lector, no se devane los sesos buscando ideas emprendedoras: abra la mente, y deje que lleguen a usted. Quizán se tope con el negocio del siglo.

 

 

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